Peri Lovers

¡Feliz Día De La Amistad!

Recuerdo que era quincena de febrero del año 2017, cuando mi pequeña perrita de tan solo un mes y medio llego a mis brazos. Al inicio me apresure en contárselo a mi mamá, pero a ella no le gustaba la idea de tener un perro en la casa, decía que vivir en un departamento con un perro era igual a vivir en un basurero, lleno de pelos, basura y algunos que otros excrementos, ¡Ni pensarlo!. Pasaron los días y continúe mi lucha diaria de convencer a mi mamá para que me permitiera, sin embargo ella a veces me seguía la corriente, para darme el gusto (mientras se decía en su cabeza Ajá, si - claro).

Seguían pasando los días y tanto yo, como mi hermano (Fernando) queríamos tener a un amiguito de 4 patas que nos recibiera en la puerta, que nos mordiera, jugara con nosotros, ladrara, lamiera, entre otras acciones que solo los perros saben hacer para demostrar su cariño y amor incondicional.

Llegó el lunes 20 de febrero y mi hermano me etiqueto en una publicación del fan page del grupo Caridad ¡Era una cachorra!, decían que era talla pequeña y criollita, con una característica manchita blanca en la parte de la cabeza que la distinguía, haciéndola única ante los demás. Yo no espere ni un minuto más y me contacte con el mismo chat del Facebook; minutos después me contestaron. Lamentablemente ya no estaba apta, pues ya la estaban separando, sin embargo yo tenía la esperanza de ganar a esa cachorra, que con solo mirarla a través de la pantalla me demostraba dulzura.

Seguí contactándome con la persona que me contestaba al otro lado del monitor, hasta que me brindo un número telefónico, acto seguido llame.

Nancy se llamaba la chica que estaba dando en adopción a esta cachorrita, que por cierto en la foto de la publicación estaba acompañada de su hermanita. Luego de hablar con Nancy, coordinamos donde sería nuestro punto de encuentro para que me hiciera entrega de la cachorra, debo confesar que al inicio lo dude me dio tanto miedo que casi no voy. Sin embargo, mi hermano me dio fuerzas y me acompaño. Y es que habiendo tantos casos de secuestros, violaciones y hasta de robos, no se puede confiar en nadie.

Llego la hora pactada, eran las 7 p.m. en el cruce de la Av. Arequipa con la Av. Angamos Oeste (donde está el ICPNA de Miraflores), mientras esperábamos conversábamos con mi hermano de cómo decirle a nuestra mamá que llevaríamos a una pequeña a la casa. De pronto el semáforo cambio de color y se quedó en rojo dando pase a Nancy quien llevaba una bolsa de tela color verde y dentro de esa bolsa se encontrase mi Periquita.

 Firmamos las cartas y registramos ambas nuestros datos, luego nos despedimos.

Periquita. Al cargarla y tenerla en mis brazos por primera vez, fue la mejor sensación del mundo, yo había tenido anteriormente perros en las casas anteriores donde vivía, pero nunca había tenido la responsabilidad de tener a una cachorra de un mes y medio.

Durante el transcurso pensaba y pensaba: ¿Cómo la alimento? ¿Si llora en la noche? ¿Tomara leche, aún? ¿Si no resulto ser responsable con ella? Y peor aún, ¿Si mi mamá la bota a la calle?.

Eran vacas que se me presentaban durante el trayecto hacia mi casa, mientras que Peri (como yo la llamo) temblaba en el carro y se sentía vulnerable ante los demás. Llego el momento de entrar a la casa, debo confesar que la reacción de mi mamá fue todo lo contrario a lo pensado e imaginado, pues se sentía conmovida con la perrita.

Pasaron los meses y Peri seguía y seguía creciendo, debo admitir que mientras más crecía mas rebelde se volvía y eso generaba molestias en mi mamá, fueron 6 las veces que mi mamá voto a Peri, sin embargo mi frase era ¨Si ella se va, yo me voy¨, haciendo que mi mamá reaccionara (todo un drama). Ropa rota, sandalias mordidas, matamoscas rotos y un millón de cosas que pasaban a diario por culpa de Peri. Sin embargo no me arrepiento de la actitud y de la responsabilidad de acepte al tener a una cachorra en casa…

(…)

Hoy en el día del amor y de la amistad, les comparto un pedacito de los inicios de mi vida con Peri, y es que no porque sea un perro no merece respeto, amor y amistad, ellos merecen eso y mucho más, porque más que ser nuestras mascotas son nuestros mejores amigos, nuestros incondicionales. ¡Feliz Día De La Amistad!


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